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“Se porta mal para llamar la atención” “Porque lo digo yo y punto” “Ya verás cuando venga tu padre” “Sigue así y vas de cabeza a un internado” “Como te portes mal no te van a traer nada los Reyes Magos” “Mientras vivas bajo mi techo harás lo que yo diga”y así un sinfín de frases que nos decían nuestros padres y madres y que ahora en muchas ocasiones nos vemos repitiendo a nuestros hijo@s, pero ¿hasta qué punto nos beneficia en su educación?

Es necesario ponerles límites para conseguir un bienestar emocional todos los miembros de la familia, pero ¿para poner límites son necesarios los premios y/o castigos, azotes o chantajes? La respuesta es NO. Podemos poner límites desde una disciplina positiva, es decir, desde el respeto, la empatía y el cariño y sin ser sinónimo de permisividad.

Los límites sirven para educarles y guiarles, a cómo comportarse y relacionarse con los demás, adaptándolos por supuesto, a la edad del menor. Nuestra meta es conseguir que reflexionen sobre las consecuencias que tienen sus actos y sean capaces de buscar soluciones para reparar los daños ocasionados, haciéndoles, por tanto, responsables de sus acciones. Estos límites, aportan seguridad a nuestros/as hijos/as y, según la filosofía Montessori, deben estar basados en tres pilares fundamentales:

– Respeto hacia uno mismo

– Respeto hacia los demás

– Respeto al ambiente

Para que nuestros hij@s entiendan estos límites deben ser claros, sin nada de ambigüedad,

explicarlos siempre en positivo, haciéndoles partícipes de los mismos, proporcionados y justos y basados en la cooperación y el respeto.

Se trata, por supuesto, de un aprendizaje en conjunto, con la finalidad de reforzar los lazos familiares y mejorar, por tanto, la relación padre, madre e hij@s y para ello, el próximo 22 de Febrero realizaremos el taller “Cómo poner límites” donde aprenderemos a gestionar los límites de una manera positiva y respetuosa, con ejemplos claros, resolviendo dudas y exponiendo vuestras inquietudes y preocupaciones.


Como la disciplina positiva indica “Disciplina sin libertad es represión y libertad sin disciplina es caos”